miércoles, 7 de abril de 2010

Atentados en Lima contra empleados del tranvía (1907)

El Domingo 3 de febrero de 1907 el diario El Comercio publicó una noticia sobre las agresiones de la que eran víctimas los empleados del eléctrico urbano que no sólo comprometían a conductores y motoristas, sino también la seguridad de los pasajeros. Una de estas agresiones se dió en la cuadra 8 del jirón Ica, en la calle de la Medalla, en el barrio de Monserrate.

LOS EMPLEADOS DEL ELECTRICO URBANO

Atentados de que son víctimas

El dato que consignamos en nuestra edición de ayer, respecto á la agresión de que fué víctima don Alcides Areiniega en la calle de Mestas, nos lo dió el mismo agredido, quien nos hizo la historia de la manera como habían pasado los hechos; pero don César Velezmoro á quien aquel acusaba de haberlo asaltado en pandilla, se ha acercado á esta imprenta para manifestarnos que las cosas han ocurrido de manera distinta, pues la lucha se empeñó entre él y Arciniega, sólos, versión que está conforme con las del comisario del cuartel 4o., señor Arce y Castañeda.

Aprovecharemos esta oportunidad para llamar la atención de la policía, acerca de las agresiones y vejámenes de que se quejan los conductores y motoristas del eléctrico urbano, y que atribuyen á cierta gente capitaneada generalmente por antiguos empleados de la empresa que ya no prestan allí sus servicios.

Estas agresiones han sido presenciadas por muchas personas, realizándose anoche una de ellas en la calle de Medalla, provocada por un granuja que asestó un garrotazo por la espalda al conductor en momentos que el carro pasaba por allí.

La circunstancia de no haber policía en la esquina próxima y no poderse detener inmediatamente el carro, hizo imposible la captura del pilluelo, que desapareció, internándose en una de las casas del barrio.

También sucede ahora con cierta frecuencia que de uno de los callejones del tránsito sale á manera de proyectil una piedra, disparada por una mano oculta contra el conductor y el motorista, que tiene que continuar su marcha sin saber quien lo ha agredido.

Según se nos informa, suelen subir algunos individuos á los carros con el deliberado propósito de buscar camorra á los conductores, alegando cualquier fútil pretexto.

Cuando los motoristas y conductores se retiran á su domicilio después de entregar sus respectivos carros en la factoría, son asaltados en la vía pública, como sucedió en noches pasadas en la calle de Salinas y después en Cocharcas.

Hemos relatados estos hechos porque es preciso que la policía reprima con mano enérgica tales atentados y dé garantías no sólo á motoristas y conductores sino también al público que puede ser víctima de estos asaltos cobardes, estimulados por la impunidad.

Ejecutivos y empleados de la compañía Ferrocarril Urbano de Lima. Fotografía de la colección de Allen Morrison.

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