domingo, 11 de abril de 2010

Carnaval, "pelar la pava" y tranvía (1908)

El 2 de marzo de 1908 el diario La Prensa publicó esta anécdota en tiempos de carnaval. Dejando un lado este incidente gracioso, la ciudad de Lima se ha caracterizado por celebrar vandálicamente los carnavales. En tiempos del tranvía, muchos de estos vehículos dejaban de circular los días de carnaval por temor de ser asaltados por los "carnavaleros" que arrojaban cohetecillos y agua dentro de los carros eléctricos. 

Hoy en día (2010) son muy peligrosos los globos de agua que son arrojados a los vehículos en marcha y que han causado serios accidentes, por ello las Municipalidades y la Policía han prohibido ese tipo de juegos en casi toda Lima.

En la nota se lee la expresión popular "pelaba la pava", como sinónimo de la seducción, coqueteo,  entre enamorados. En un foro y  blog encontré el supuesto origen:
Dicen que una señora mandó a una muchacha a pelarle las plumas a una pava. La moza fue a la ventana y comenzó su tarea de desplumar el ave; apareció su enamorado y comenzaron un dulce juego de seducción mutua que se prolongaba.
Impaciente la señora, que estaba lejos en la cocina, gritó: - Niña, ¿por qué te demoras tanto?
- Estoy pelando la pava.
Y es don Ricardo Palma (1833 - 1919), en sus "Tradiciones Peruanas" que usa la frase más de una vez.  En "El alcalde de Paucarcolla", que se decía era el diablo en persona, narra como éste prohibió los encuentros amorosos y obigaba a todos los solteros a contraer matrimonio:
El alcalde no toleraba holgazanes, y obligaba a todo títere a ganarse el pan con el sudor de su frente, que como reza el refrán: «en esta tierra caduca, el que no trabaja no manduca». Prohibió jaranas y pasatiempos, y recordando que Dios no creó al hombre para que viviese solitario como el hongo, conminó a los solteros para que velis nobis tuviesen legítima costilla y se dejasen de merodear en propiedad ajena. Él decía:
«Nadie pele la pava,
porque está visto
que de pelar la pava
nacen pavitos».
En la tradición "El Divorcio de la condesita", Palma escribe:
No obstante la paternal vigilancia, a ninguna muchacha le faltaba su chichisbeo amoroso; que sin necesidad de maestro, toda mujer, aun la más encogida, sabe en esa materia más que un libro y que San Agustín y San Jerónimo y todos los santos padres de la Iglesia que, por mi cuenta, debieron ser en sus mocedades duchos en marrullerías. Toda limeña encontraba minuto propicio para pelar la pava tras la celosía de la ventana o del balcón.
Pasando a otro tema, la frase "nervioso de suyo" ya no es usual escucharla. "De suyo" significa "Por sí mismo ó por su propia naturaleza", lo que sería igual a "nervioso por naturaleza".

Un curioso incidente

Los carros urbanos han hecho como de ordinario su tráfico. Muy pocos, casi ninguno, de los tranvías han sido víctima del furor carnavalesco que en años pasados, convertía esos vehículos en baños ambulantes.

Algunos jóvenes recorrían la ciudad en los carros jugando con sus serpentinas y "confetti", y muchos provistos de "cohetecillos de Napoleón" que hacían estallar a los pies de los transeúntes que se llevaban muy buenos sustos al ser sorprendidos por la detonación.

Merece anotarse un incidente curioso:

Serían las cinco de la tarde cuando, con toda clase de precauciones un joven galán "pelaba la pava", al final de la calle de Naranjos, con una chiquilla bastante simpática. El, se había hecho á un lado de la ventana donde ella se asomaba tímidamente, y la hablaba en el tono más rendido. Ambos estaban absortos en su charla y evitaban prudentemente que la mamá se enterara de aquel amoroso palique y despachara de mala forma al enamorado jovenzuelo. De pronto apareció un carro del urbano y cuando menos lo esperaban, cayeron á los pies del amante infinidad de cohetecillos que estallaron haciendo un estruendo formidable. El joven, nervioso de suyo, dió un grito y brincó en el aire, y la enamorada chiquilla rompio a llorar gritando:

- ¡Lo han matado!

- ¿A quién? preguntó la mamá asomándose a la ventana... Y cuando vió quien era la presunta víctima y sospechó el objeto que allí le había llevado, se puso furiosa, insultó al galán en todos los tonos y, en el colmo de la ira, le arrojó á la cara una manzana que en esos momentos mondaba...

El enamorado se dió a la fuga, con un ojo hinchado, maldiciendo á los jugadores, á los cohetes de Napoleón y á sus malditos nervios.

No se sabe lo que le ocurrió a la niña, por más que algunos vecinos sospechan que hubo bofetadas.

 Tranvía de la Línea Descalzos. Los carnavales en Lima eran violentos. En muchos barrios se esperaba al tranvía con baldes y jarras con agua, además de cohetecillos, que eran arrojados a su paso, causando en algunos casos accidentes. Foto publicada en la revista Variedades en 1915.

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