lunes, 5 de abril de 2010

Funerarias eléctricas en Cuba

Cuba, La Habana

"FUNERARIAS ELÉCTRICAS"

Es así como llamaban los cubanos a los tranvías eléctricos cuando éstos empezaron a funcionar allá por el año 1901, debido a los accidentes que causaban.

El cubano Rafael Pérez González en el Foro de Estudios Sociales "Marta Abreu", escribe el post "Los tranvías en Cuba" donde cuenta la mala fama de los carros eléctricos en 1901:

Cuenta Roig de Leuhsenring, que: "al comprar, en 1901, un sindicato americano, los tranvías y ferrocarriles suburbanos, recibiendo al efecto del Gobierno una licencia para reconstruir y electrificar las líneas existentes y construir nuevas, el tranvía fue acogido por el pueblo con cierta hostilidad, que pronto se convirtió en burla y choteo criollo, hasta su aceptación definitiva".

Los accidentes, que se sucedían con frecuencia, dieron motivo para que los carros eléctricos fueran bautizados por la población con el mote de: "funerarias eléctricas" y por sus dos antenas o troles se les denominó: "la langosta". El primer tranvía eléctrico de la capital, construido en los Estados Unidos circuló, el 22 de marzo de 1901, hasta el elitista barrio del Vedado.

 Imagen de un tranvía en Cuba. Tomado del post "Los Tranvías en Cuba"

También el periodista Deny Extremera San Martín, en su blog HavanaCuba-deep comenta que con la llegada del siglo XX, a pesar de que el carro eléctrico era un símbolo del progreso, la gente se mostraba desconfiada, aunque al final, este medio de transporte se impuso. Con relación a los tranvías y los accidentes dice:

Pero la mayoría vino, en todas las localidades, de Estados Unidos, muchas veces de uso. Aquel modo de transporte cambió la fisonomía de las ciudades con los rieles y el alambrado suspendido, los chuchos y los troles o antenas.

Por este último rasgo se les llamó “langostas”, aunque más expresivo fue el mote de “funerarias eléctricas”.

Más o menos cómodos, como una alternativa de peso al movimiento de personas en las ciudades, de cuyo folclor llegaron a ser parte importante, los tranvías fueron diezmados al paso de los años por el deterioro, negligencias, accidentes, oscuras tramas comerciales y otros sucesos.

Al respecto, vale leer lo que escribía Nicolás Guillén en 1950:
“El tendido de alambres para los trollies ha cedido bajo la acción demoledora de los años y ya no hay viaje sin accidente. Los cables caen a diario, enroscados sobre la calle como finas serpientes, y durante horas y horas permanece el tránsito paralizado en medio de las cuchufletas e ironías de quienes ante el humillante espectáculo aún se muestran con ánimo de reír”.

Todavía quedan memorias de accidentes. Choques, atropellamientos (algunos muchachos se enganchaban para descansar del pedaleo de sus bicicletas) y los troles zafados de los cables, alqo que muchos conductores resolvían o intentaban resolver estirándose desde sus puestos y que, en ocasiones, era causado por “mataperros” que se divertían a costa de los destartalados carros.
  Tranvía eléctrico circulando en Cuba en los primeros años del siglo XX. Postal posteada en HavanaCuba-deep

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