miércoles, 17 de febrero de 2010

Daniel Cossio muere en Chorrillos (1907)


Lima, 11 de noviembre de 1907. Ocurre el accidente en Chorrilos cuando arribaban los militares reservistas. El término "controley" ahora desconocido, se refería al componente de giro que hace que los carros puedan retroceder.  El diario El Comercio es la fuente de la información.

Aunque el protagonista de esta trágica noticia es un hombre sin notoriedad pública, científica o intelectual, se presenta aquí la semblanza cronológica de este sencillo zapatero, lleno de ilusiones y esperanzas, luchador incansable, un padre que vivió honradamente de su oficio, cuyo destino fatal afectó a toda su familia.  Las fuentes registrales son verídicas y se citan hechos que sucedieron en la época en que vivió.  

Daniel Cossio nació en 1866 en la ciudad de Chincha Alta, en el departamento de Ica. Sus padres, Juan Escolástico Cossio y Teresa Orellana lo bautizaron en la Parroquia de Santo Domingo de la misma ciudad, el 25 de julio de 1870.

Tenía 11 años cuando estalló la Guerra del Pacífico, y vivió en zozobra durante esos años de crisis y desorden. Ataques, destrucción, incendios, muerte, fusilamientos y castigos se dieron durante todo el tiempo de la ocupación chilena en Chincha Alta.  Daniel, junto con otros muchachos prestó servicios a la resistencia.   Fueron años de peligro; los propietarios de las haciendas que habían convenido la "protección chilena" pagando cupos y le otorgaban avituallamiento a sus soldados, temian ser atacados por los centenares de negros sublevados (azuzados por Nicolás de Piérola), que a su vez iniciaron una persecución feroz contra los inmigrantes chinos que apoyaban al ejército de ocupación. Por otro lado, los montoneros "patriotas" emboscaban a los chilenos en todas partes. En medio de esas luchas encarnizadas Daniel Cossio echaba de menos a toda su familia y es que nunca más podría volver a reunirse con ellos.

A los 19 años, Daniel Cossio ya había emigrado a la ciudad de Lima, al barrio de Monserrate donde se dedicò al oficio de zapatero.  Era una ocupación común. Según el Censo de Población de 1876 las ocupaciones manufactureras con mayor número de personas  eran las de hilanderos, tejedores, costureros y zapateros que representaban el 79,1% de la población ocupada de la industria manufacturera. 

En Monserrate, conoce a Emilia Palomino, una linda trujillana de 18 años, que bailaba la marinera con gracia y donaire.  Daniel era un buen bailarín, nunca se perdió las fiestas del "vota de pallas” y “los viernes de machaco” de su Chincha querida.  Ambos se enamoraron cuando participaban en una jarana de rompe y raja. La gracia, picardía, salero, el alma y el corazón de aquellas reuniones los juntaron para siempre.
 

Iniciaron su vida marital en la tercera cuadra del jirón Angaraes Nº 33 en el Cercado de Lima donde también Daniel instalò su negocio. El 15 de setiembre de 1887 nace su primera niña, Beatriz.   Hasta el momento de su muerte (1907) Daniel Cossio tuvo 11 hijos con Emilia Palomino, su compañera inseparable.

Hijos de Daniel Cossio y Emilia Palomino
Fecha de 
nacimiento
Nombre de hijo(a) Lugar
15 Set 1887Beatriz CossioLima
02 Ago 1889Daniel CossioLima
1890Ezequiel CossioLima
27 May 1891Sofía CossioLima
1895Roberto CossioLima
26 Oct 1896Manuel CossioLima
30 Ago 1898Ramón CossioLima
29 Jun 1900Juana Paula CossioLima
30 Mar 1905Rosa Margarita CossioChorrillos
30 Mar 1905María Victoría CossioChorrillos
17 May 1906Pascuala CossioChorrillos

En ese entonces la tesis de Robert Malthus que remeció a Inglaterra en los primeros años del siglo XIX pronosticando hambrunas en el mundo para fines de 1900 no tuvo ningún efecto en el Perú.  Malthus sostenía que la población si no presenta obstáculos crecería en progresión geométrica y los medios de subsistencia en progresión aritmética, pero lo cierto es que nada de eso se cumplió. El guano de las islas peruanas significó para el mundo triplicar los rendimientos agrícolas.  En general, el Gobierno y la opinión pública convenían en que la población debería crecer para progresar. El exceso de población era un síntoma de salud, de fuerza, de mayor producción y de poderosos ejércitos.


El 02 de agosto de 1889 nace el segundo hijo de Daniel Cossio que llevará su mismo nombre. La familia se traslada a la cuarta cuadra del Jirón Tayacaja Nº 59, muy cerca a la Plaza Dos de Mayo en Lima.  Al siguiente año (1890) nace Ezequiel y el 27 de mayo de 1891 Sofía, su cuarta hija.  En esos años se desata la epidemia de la malaria. Daniel decide entonces, llevar a su familia al pueblo de La Magdalena. El invierno limeño y la fuerte humedad de esa zona cercana al mar afectan a Sofía con una bronquitis. La bebé que ya había aprendido sus primeras palabras y jugaba alegremente con sus hermanos, falleció el 15 de enero de 1893 a la edad de un año y ocho meses. 

Fue un duro golpe para el hogar de Cossio,  quien regresa con su familia al barrio de Monserrate instalándose en la quinta cuadra del Jirón Lima Nº 162.  En 1895 en medio de la guerra civil nace Roberto y al año siguiente, el 26 de octubre de 1896 su hijo Manuel. El 30 de agosto de 1898 Emilia Palomino da a luz a Ramón y el 29 de junio de 1900 nace su octava hija, Juana Paula. Todos, en diferentes tiempos, fueron bautizados en la Parroquia de San Sebastián.

Luego, se mudan a la segunda cuadra del jirón Tayacaja Nº 26 y se enluta nuevamente el hogar de Daniel. Ezequiel enferma súbitamente y muere el 17 de diciembre de 1902 a la edad de 12 años, víctima de meningitis tuberculosa.  Un día  antes, el cura de la parroquia lo visitó, untó con óleo y pidió con una oración la gracia de Dios para su alma y destino eterno. Doña Emilia vivía muy triste y en profunda depresión.

Lugares donde vivió y trabajó Daniel Cossio hasta 1904 dentro del Cuartel Primero en la ciudad de Lima. En el centro del plano se ubica la Parroquia de San Sebastián, lugar donde contrajo matrimonio y bautizó a la mayoría de sus hijos.

Pasado un año, Daniel que ya era muy conocido en el barrio de Monserrate con el sobrenombre de "El Chinchano", se ubica en el local de lo que fue la Zapatería Frassinetti en la calle de Ica Nº 12 que le permitió obtener una buena cuota de clientes. No sólo le valió ser un hombre diestro en el oficio sino también el origen italiano de su apellido.  Su establecimiento figuraba en el Almanaque del Comercio de Lima lo que acrecentaba la concurrencia que se tradujo en una mejora de sus ingresos

En ese entonces, su hijo Daniel apenas por cumplir los 15 años tuvo una hija con su prima Rosa Palomino a la que llamaron Teresa Cosio Palomino, la primera nieta de Daniel Cossio y Emilia Palomino.  De otro lado, su hija mayor Beatriz con 16 años, ya tenía un novio que la pretendía. 


Un día reune a sus hijos mayores, Beatriz y Daniel y les comenta que la ilusión más grande de su madre era casarse como Dios manda y que por diversas circunstancias casi siempre económicas, había aplazado el evento.  
"Quiero darle al menos una alegría y necesito su ayuda para organizar la reunión. Ya hablé con el cura de la Parroquia San Sebastián, le he comprado también un vestido y he ahorrado algo de plata para lo que haga falta.
 El 22 de noviembre de 1903 formalizó su unión con su mujer Emilia Palomino, casándose in facie ecclesia en la Parroquia de San Sebastián en Lima, en presencia de sus seis hijos y otros familiares y amigos. 
 
Vista de la Confitería Broggi Hermanos, situada en la Calle Ica Nº 15, 17 y 19 (Plateros de San Agustín). Al frente de este establecimiento en el Nº 12 de la misma calle se ubicaba la zapatería de Daniel Cossio. (Fotografía de los archivos de la Biblioteca de la Municipalidad de Lima obtenida en la Galería de fotos de Luis Siabala.)

Las razones por las que Daniel Cossio deja su atractivo negocio en Lima y se traslada a la Villa de Chorrillos son inciertas. La calle Plateros de San Agustín era muy concurrida y estaba en el centro mismo de la ciudad. Todos los establecimientos vecinos eran muy conocidos y tenían publicidad en las gacetas y diarios de la época.   Podría deberse  simplemente a que se había cumplido el plazo de su contrato y debía trasladarse a otro lugar.

Pero también pudo ser la causa la epidemia de peste bubónica. Con el resurgimiento del comercio exterior, se importaron más alimentos y materias primas que llegaban al puerto del Callao en buques infestados con ratas. Las ventas de los negocios bajaron, se corria la voz de muertos por todas partes. Una parte de la basura de la ciudad era llevada al muladar de Monserrate que se ubicaba junto al camal, donde proliferaban los roedores. Las viejas contaban que en Europa millones de personas habían sucumbido con la peste negra y era el preludio al juicio final.  Cuadrillas de personas eran empleadas para acabar con las ratas en las zonas más insalubres de Lima.

La Villa de Chorrillos había renacido del desastre después de la guerra. La reconstrucción del malecón y sus casas, el alumbrado y el nuevo tranvía eléctrico, hacían de este balneario el favorito de la clase alta limeña.  Daniel Cossio podía imaginar que tenía asegurada una selecta clientela, por ello se instaló en la avenida Alfonso Ugarte Nº 45 en el centro de la Villa.

Para sorpresa de la familia, el 30 de marzo de 1905 Doña Emilia da a luz dos gemelas que llamaron, Rosa Margarita y María Victoria. A pesar de todos los esfuerzos ambas murieron por consunción a los 12 días de nacidas, no determinándose la causa real de la muerte.   Al año siguiente, el 17 de mayo de 1906, nace su última hija, Pascuala, que llenó de alegría nuevamente el hogar. En ese mismo año nació su segunda nieta, Rosa Cosio, de la unión de su hijo Daniel y Rosa Palomino, ambos con 17 años de edad, quienes permanecieron en el barrio de Monserrate.

En noviembre de 1907 se vivía con entusiasmo las maniobras militares. Llegaban a la Villa de Chorrillos de todas partes para alistarse, sin distinción de clases sociales. Pidieron participar 12 mil 722 ciudadanos y 400 jóvenes de la Universidad y de las escuelas especiales.

Era domingo, 10 de noviembre de 1907, Cossio había tenido una buena semana, él y su compadre Adrián, zapatero también, estaban repletos de pedidos. Estuvieron conversando después de la misa, en un bar cercano al mercado con un chilcanito.  Hablaban de la vida militar y los cambios que se experimentaban en el ejército.
- ¿No te das cuenta?, ahora los muchachos tienen propina, buenas camas en el cuartel, medicinas, higiene y un rico rancho", mencionaba "El Chinchano".
- No sólo se necesita un ejército bien equipado, también mejores armas y buenos generales. replicó Adrián.
- Mira, he visto alistarse en las maniobras hasta gente bien encopetada. Todo está cambiando, hermano.
- Nada cambia Chinchano, esto es el acontecimiento del año, como lo fue la inauguración de la Plaza Bolognesi, ¿tú crees que esa gente se va a enrolar?
Luego partió al mercado donde compró algunas cosas y esperaba también encontrar a su mujer que "hacía la plaza".  No la encontró, ya eran más de las dos de la tarde.  Intentó cruzar los rieles del eléctrico, ganándole al tranvia  - lo había hecho cientos de veces - pero el peso de los paquetes lo desestabilizó, tropezó y ocurrió la desgracia.

Partida de defunción de Daniel Cossio. Tenía 41 años de edad cuando murió. 
La inscripción fue declarada por Adrian Litardo, zapatero de 42 años, siendo testigo Sebastian del Rosario, zapatero de 33 años.

En el sepelio estuvieron doña Emilia Palomino viuda de Cossio y sus hijos Beatriz (20 años), Daniel (18 años), Roberto (12 años), Manuel (11 años), Ramón (9 años), Juana Paula (7 años) y Pascuala  (1 año 5 meses), además de otros familiares y amigos del occiso. 

En los siguiente años, Daniel Cossio hijo se dedicó a la construcción y sufrió la muerte de su hija Rosa en 1909.  Beatriz Cossio se casó con Florentino Zavala y tuvo tres hijas: Beatriz, Graciela y Jesús, hasta que falleció de bronconeumonía el 11 de setiembre de 1913.  Sin la madre, la suerte de Graciela y Jesús se rodeó de fatalidad. La primera falleció el 3 de diciembre de 1913 y la segunda el 19 de julio de 1915.   Roberto, el quinto hijo del zapatero Cossio, se dedicó al oficio de panadero y se casó con Francisca Lima, con quien tuvo varios hijos.  El futuro de los demás hijos del zapatero Cossio merece otra investigación.

Referencias:

  • Web FamilySearch, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, 2013.
  • Almanaque del Comercio de Lima, 1876
  • Historia de la República del Perú, Jorge Basadre, 1968.
  • Geografía e Historia de Chincha, Clorinda Pachas Torres, 1983

UN HOMBRE MUERE

Ayer tarde, cuando era mayor el entusiasmo que había en Chorrillos, con motivo de la llegada de los reservistas supernumerarios, ocurrió un accidente desgraciado, frente al chalet de las madres de San Pedro, paradero del eléctrico nacional.

Un individuo llamado Daniel Cosío de oficio zapatero, domiciliado en la calle de la Matriz de esa villa, fue arrollado por el carro No. 4, que a las 2 de la tarde llegaba á esa villa.

El infeliz Cosío, recibió una muerte instantánea, por haberle destrozado el carro horriblemente las piernas y además inferídole una profunda herida en la cabeza.

Este accidente desgraciado se debe á que el extinto pretendió atravesar la línea, en momentos que se aproximaba el eléctrico y á cuyo motorista apellidado Córdova le fue imposible detenerlo no obstante de que dió controley.

El cadáver de este infortunado individuo fue entregado a su familia, para su sepelio.

Para hacer los esclarecimientos del caso fueron citados ante el despacho del comisario de Chorrillos el motorista Córdova y el conductor Góngora.


Grabado de la collección Allen Morrison (http://www.tramz.com) del tranvía eléctrico Lima - Chorrillos

4 comentarios:

  1. Trolley es un componente de giro que hace que los carros vayan hacia adelante y hacia atras, ese componente mecanico viene de epoca desde el antiguo oeste y al parecer tambien se uso para los tranvias. Actualmente se utilizan en peroforadoras para hacer las mallas de voladura en las minas de tajo abierto.

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    1. Gracias Jachis por tu aclaración. Ya lo incluí en la nota. Saludos cordiales.

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  2. ¡Qué grato resulta volver a leer el Blog de don José Abad! Felicitaciones por retornar la pluma y la investigación que tanto nos enseña de aquel pasado a la vera de los tranvías, en una ciudad que tenía en ellos el mejor servicio de transportación urbana de la época.

    La crónica del occiso, señor Cossío, uno de los peruanos que vivieron los avatares de la Guerra del Salitre y los días de ocupación; su vida de artesano zapatero y las mocedades de su matrimonio, todo ello en el tradicional barrio del Cuartel Primero, amén de su asistencia a los espectaculares acontecimientos marcados por los jóvenes movilizables – que habría de costarle la vida en aquel fatal accidente tranviario- que se adiestraban a la para que la nación se reequipaba con modernos aprestos para el Ejército y la Marina de Guerra, deseosa de no repetir los yerros de un pasado reciente, no repetirlos jamás.

    Son entonces los días del gobierno de don José Pardo y Barreda (1864-1947) conspicuo civilista y jefe del partido fundado por su padre. Serio en sus costumbres ejerció el mando con dedicada labor social, urbana y dando continuidad e impulso a la política de Piérola para dotar al Perú de un moderno Ejército. Son épocas de la reconstrucción nacional.

    La juventud peruana, especialmente limeña, puede con estas estupendas crónicas, producto de la investigación acuciosa volcada en sobria prosa, dar con el pasado de Lima y sus hechos cotidianos.

    Felicito a don José Abad por esta nueva brillante crónica. Un afectuoso abrazo de su amigo de siempre,

    Luis Siabala

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    1. Estimado don Luis Siabala:

      Estoy muy contento con su comentario. Comparto su entusiasmo con los temas históricos y es por eso que me valgo de cada acontecimiento tranviario - no siempre trágico - para investigar ese pasado por el que transitaron nuestros ancestros.

      Estoy doblemente complacido, por complementar y sacar a la luz esta historia y por leer sus impresiones del mismo.

      Un abrazo

      José Abad

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