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viernes, 9 de abril de 2010

Disparan contra tranvía de la ruta Lima-Callao (1907)

El 29 de abril de 1907 el diario El Comercio da cuenta de un incidente en el trayecto del tranvía del Callao a Lima. En el momento que el motorista estaba en el balcón del carro, alguien le disparó y la bala impactó en una de las ventanas.

Criminal

Cuando pasaba por la Pampa de Arequipa, en viaje á la capital, el carro No. 9, conducido por el motorista Sanguinetti, un proyectil de arma de fuego perforó un vidrio del balcón en que iba éste, sin haber ocasionado más daño que la rotura del vidrio y el susto que se llevó Sanguinetti, al darse cuenta de lo ocurrido.

Al llegar al paradero de Bellavista le llamaron la atención al gendarme apostado allí, quien se dirigió inmediatamente á practicar las investigaciones del caso, sin poder capturar al criminal.

Toca, pues, á las autoridades policiales dictar las medidas oportunas para descubrir á ese malvado.

Ese proyectil, que muy bien pudo herir á cualquiera de los pasajeros que iban en el carro, debe haber caído en la calzada, porque en el carro no fué encontrado, á pesar de la prolija inspección que se hizo á la llegada á Lima.

 Estación del tranvía interurbano Lima-Callao. Fotografía del website Lima de Ayer

miércoles, 7 de abril de 2010

Atentados en Lima contra empleados del tranvía (1907)

El Domingo 3 de febrero de 1907 el diario El Comercio publicó una noticia sobre las agresiones de la que eran víctimas los empleados del eléctrico urbano que no sólo comprometían a conductores y motoristas, sino también la seguridad de los pasajeros. Una de estas agresiones se dió en la cuadra 8 del jirón Ica, en la calle de la Medalla, en el barrio de Monserrate.

LOS EMPLEADOS DEL ELECTRICO URBANO

Atentados de que son víctimas

El dato que consignamos en nuestra edición de ayer, respecto á la agresión de que fué víctima don Alcides Areiniega en la calle de Mestas, nos lo dió el mismo agredido, quien nos hizo la historia de la manera como habían pasado los hechos; pero don César Velezmoro á quien aquel acusaba de haberlo asaltado en pandilla, se ha acercado á esta imprenta para manifestarnos que las cosas han ocurrido de manera distinta, pues la lucha se empeñó entre él y Arciniega, sólos, versión que está conforme con las del comisario del cuartel 4o., señor Arce y Castañeda.

Aprovecharemos esta oportunidad para llamar la atención de la policía, acerca de las agresiones y vejámenes de que se quejan los conductores y motoristas del eléctrico urbano, y que atribuyen á cierta gente capitaneada generalmente por antiguos empleados de la empresa que ya no prestan allí sus servicios.

Estas agresiones han sido presenciadas por muchas personas, realizándose anoche una de ellas en la calle de Medalla, provocada por un granuja que asestó un garrotazo por la espalda al conductor en momentos que el carro pasaba por allí.

La circunstancia de no haber policía en la esquina próxima y no poderse detener inmediatamente el carro, hizo imposible la captura del pilluelo, que desapareció, internándose en una de las casas del barrio.

También sucede ahora con cierta frecuencia que de uno de los callejones del tránsito sale á manera de proyectil una piedra, disparada por una mano oculta contra el conductor y el motorista, que tiene que continuar su marcha sin saber quien lo ha agredido.

Según se nos informa, suelen subir algunos individuos á los carros con el deliberado propósito de buscar camorra á los conductores, alegando cualquier fútil pretexto.

Cuando los motoristas y conductores se retiran á su domicilio después de entregar sus respectivos carros en la factoría, son asaltados en la vía pública, como sucedió en noches pasadas en la calle de Salinas y después en Cocharcas.

Hemos relatados estos hechos porque es preciso que la policía reprima con mano enérgica tales atentados y dé garantías no sólo á motoristas y conductores sino también al público que puede ser víctima de estos asaltos cobardes, estimulados por la impunidad.

Ejecutivos y empleados de la compañía Ferrocarril Urbano de Lima. Fotografía de la colección de Allen Morrison.

viernes, 19 de marzo de 2010

Callao: Arrojan piedras a tranvía en calle Marcopolo (1907)

El 8 de diciembre de 1907 el diario La Prensa publicó una nota sobre el impacto de una piedra en uno de los carros eléctricos, Ésta fue arrojada en horas de la noche, por un grupo de muchachos a un tranvía en movimiento y causó la rotura de un vidrio y el nerviosismo de los pasajeros. Era usual que los muchachos arrojaran piedras al tranvía o las colocaran en los rieles para que se descarrilara, por pura "palomillada", sin pensar que estos actos podían causar serios accidentes.

UNA TRAVESURA DE CONSECUENCIA

Los numerosos pasajeros que venían anoche de Lima en el carro Nº 8 del ferrocarril eléctrico, fueron desagradablemente sorprendidos con la rotura de un vidrio por haber caído sobre él una piedra de regular tamaño al pasar por la calle de Marcopolo.

El señor Arturo Darcourt que se hallaba entre los pasajeros logró dar caza á un muchacho que junto con otros de su edad se ocupaba de arrojar piedras sobre los carros, que ocasionó el daño que dejamos referido, que pudo ser de mayores consecuencias.


Callao por la noche: Iglesia y Plaza Matriz