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jueves, 5 de enero de 2012

Incendio de tranvía en el Mercado Central (1909)

El domingo 10 de enero de 1909 el diario El Comercio publicó la noticia del incendio de un carro eléctrico en la Calle Presa, actual sexta cuadra del Jirón Huallaga, donde se ubica el Mercado Central de Lima.

A una cuadra y media, los bomberos de la Compañía Roma llevaron presurosos un "gallo" (ver foto) para apagar las llamas del tranvía. 

La Compañía Italiana de Bomberos Voluntarios Roma Nº 1, la más antigua de Lima fue formada por residentes italianos en 1866 antes del Combate del 2 de mayo. Sus miembros viendo amenazada por España la tierra que los cobijó decidieron formar un grupo de defensa de la que consideraban su segunda patria.

Ya la escuadra española había bombardeado Valparaíso y el puerto del Callao era el siguiente objetivo. El día del combate, los bomberos italianos salvaron vidas, apagaron incendios y hasta participaron en la contienda bélica, por ello, en reconocimiento a su valor, recibieron la Medalla de Oro por el Congreso de la República del Perú.

En 1881, durante la Guerra del Pacífico (1881) la Compañía Roma auxilió a las tropas patriotas y a la resistencia nacional contra el invasor. Debieron hacer frente entonces a los incendios perpretados por los soldados chilenos y a las balas de sus fusiles.  En otros tiempos, muchos de sus miembros dejaron sus vidas atendiendo emergencias, como la producida por la epidemia de fiebre amarilla que asoló Lima (1868) o combatiendo incendios.

En el momento del accidente el Comandante Andrés Dall'Orso dirigía la compañía. Aquel hombre décadas antes (1873) habìa sido el fundador de la Compañía Garibaldi de La Perla, Callao.




En la línea del eléctrico

INCENDIO DE UN CARRO

Ayer a las 6 de la tarde en momentos que bajaban por la calle de Presa, el carro No. 17 del eléctrico urbano, se inflamó la caja de resistencia, con cuyo motivo comenzó á incendiarse el carro, causando gran alarma entre los pasajeros que se arrojaron a tierra por ambos lados.

Un gallo de la bomba Roma acudió inmediatamente y tendiendo una manga apagó el fuego.

El carro No. 17 fué remolcado después a la factoría.

A consecuencia de este accidente se paralizó el tráfico durante media hora, por la indicada línea.



Equipo para enrollar mangueras denominado "Gallo" que usaron los bomberos de la Compañía Roma para apagar el fuego en el tranvía. Este podía ser tirado por un caballo hasta el lugar donde ocurría el incendio.

Retrato del Comandante Andrés Dall'Orso. Dirigió la Compañía Italiana de Bomberos Voluntarios Roma desde 1887 hasta 1913. La imagen fue tomada del libro "Historia del Cuerpo de Bomberos Voluntarios del Perú 1860 - 2000" publicado por el historiador y bombero profesional, Comandante Julio Coz Vargas,  en la página web http://www.bomberosperu.gob.pe/

Vea también:

martes, 25 de mayo de 2010

Callao: Tranvía se incendia en Bellavista (1909)

El 10 de febrero de 1909 el diario La Prensa, en la misma edición donde se daba cuenta de dos choques protagonizados por los carros 203 y  205 del tranvía eléctrico Lima - Callao, publica esta nota, que narra los hechos que sucedieron minutos antes, cuando el vehículo circulaba por el pueblo de Bellavista.

Bellavista se fundó luego del terrible terremoto y maremoto del 28 de octubre de 1746 que dejó al Callao destruído y a la ciudad de Lima en ruinas, pereciendo en esa catástrofe la décima parte de la población. Por ello, el virrey Don José Antonio Manso de Velasco, Conde de Superunda escogió terrenos cercanos al puerto y aprobó el proyecto presentado por el catedrático francés Ing. Louis Godin para la construcción de una ciudad planificada que protegiera a sus habitantes y resguardara sus almacenes y comercios.

"En cuanto á las Bodegas que para el comercio se necesitan parece moralmente imposible establecerlas en paraje más seguro y cómodo y a menos costo que en las cabeceras ó puquios que forman el Río que pasa por Piti Piti nuevo..."
Informe de Louis Godin, 25 de noviembre de 1746.
Como hubo oposición al proyecto, el Conde de Superunda evitó usar los ingresos fiscales para la construcción de Bellavista, como se aprecia en el decreto que firma el 20 de enero de 1747:
"...formando población con el nombre de Bellavista y con calles, plaza é Iglesia parroquial con vivienda para el cura, que sea todo correspondiente á dicho sitio y á costa de los mismos bodegueros y personas que en él se avecindaren á proporción de la cantidad de tierra que cada uno comprase para dichas fábricas"
El fundador del diario "El Callao", Darío Arrús, en su libro "El Callao en la época del coloniaje antes y después de la catástrofe de 1746", publicado en 1904 explica la razón de la creación del poblado:
"Tanto para libertar al comercio de una nueva invasión del mar y creyendo hacer más positiva la defensa del puerto, el Virrey Conde de Superunda fundó el pueblo de Bellavista, para el establecimiento de particulares, comerciantes y bodegas fiscales."
Sin embargo, la idea de trasladar los establecimientos y residencias a Bellavista no prosperó y se reconstruyó el antiguo puerto del Callao. Así concluye Arrús:
"Bellavista no adelantó pues gran cosa, tanto porque los principales comerciantes y armadores permanecieron en Lima con sus familias, viniendo al puerto sólo cuando las necesidades de su negocio se lo exigían, cuanto por que la tolerancia que hubo para dejar construir barracas en la playa, dividió a la población: y como los habitantes de uno y otro sitio eran trabajadores del puerto, se acostumbraron más á permanecer en él, y tras las barracas vinieron las bodegas, y tras de estas las casas, terminando por restablecer la antigua ciudad del Callao..."
Después de la independencia, entre 1824 y 1826, Bellavista fue el centro de operaciones para desalojar a los realistas de la fortaleza del Real Felipe, que al mando del brigadier José Ramón Rodil resistieron durante casi 2 años.  En 1881 ante la invasión chilena en la Guerra del Pacífico, niños y jóvenes bellavisteños integraron los batallones de voluntarios Guardía Chalaca y Guardia de Marina defendiendo el Reducto Nº 1 en Miraflores, siendo la mayoría muertos en batalla al quedarse sin refuerzos ni municiones.
El 06 de octubre de 1915, mediante Ley Nº 2141, se le dio categoría de distrito con una extensión de 4,5 kilómetros cuadrados. Actualmente es considerado el refugio natural de los chalacos en caso de un maremoto.
 
ACCIDENTE EN EL ELÉCTRICO

Un caballero se acercó ayer noche a nuestras mesas de crónica para manifestarnos que á las diez p.m. aproximadamente el carro No. 203, que llegaba a Bellavista se incendió produciendo el pánico consiguiente entre los pasajeros de primera que se refugiaron en el comportamiento de segunda temerosos de ser víctimas del accidente.

Una señora cuyo nombre ignoramos llegó a quemarse una de las manos. El caballero en referencia nos manifiesta que los pasajeros del 203 se trasladaron al 205, cuyo conductor pretendió cobrar nuevamente los pasajes con modales por demás descorteses á pesar de las protestas de los que ocupaban el carro.

La empresa debe dar las instrucciones necesarias á sus conductores para que éstos procedan correctamente en casos análogos al presente y evitar así protestas del género que ahora dejamos citados.


Plaza de Armas de Bellavista. Tomado del foro del mismo nombre de SkyscraperCity.

lunes, 10 de mayo de 2010

En peligro pasajeros de tranvías en la Av. La Colmena (1908)

El 28 de febrero de 1908 el diario El Comercio narra una serie de incidentes en la Avenida La Colmena, en momentos en que se encontraba de visita la poderosa flota norteamericana.

Para ese entonces, EEUU ya era una potencia mundial, en 1846-48 Texas, Nuevo México y California que fueron territorios mexicanos pasaron a ser estadounidenses. En 1898 EEUU derrotó a España, se independizó Cuba y se anexó Puerto Rico, Filipinas y Guam. Estando ya Panamá libre del poder colombiano, EEUU logró la concesión para la construcción del gran Canal y protegió su inversión militarmente.

En ese contexto, la flota norteamericana llegó al Callao el 20 de febrero de 1908. El Perú  realizó un espectacular recibimiento, quizás el más hospitalario del continente, considerando que en Río de Janeiro la visita norteamericana había producido serios incidentes en la ciudad. 

Lima se vistió de fiesta, se invitó a 5000 marinos norteamericanos y 600 oficiales a la Plaza de Acho para presenciar una corrida de toros, se realizó una excursión al monte Meigs a 5085 m.s.n.m. en la sierra limeña, celebraciones en el Palacio de la Exposición a los oficiales, hasta el compositor César Penizo compuso el tema "El Escuadron Blanco" y se conmemoró el cumpleaños de George Washington. ¡Vaya con estos excesos!


Los norteamericanos por su parte, realizaban presentaciones nocturnas con su flota en el Callao, congregando a miles de personas en el puerto para observar el espectáculo.

Los tranvías trabajaron como nunca, poniendo todos sus carros a disposición, publicando en los diarios sus tarifas, nuevos horarios y salidas especiales.   La visita produjo buenas ganancias en los comercios pero también congestiones en el tránsito, como se podrá advertir en la noticia publicada un día antes que partiera la flota norteamericana del puerto del Callao.


EN LOS BARRIOS DE LA COLMENA

La alarma de anoche
PASAJEROS EN PELIGRO

Los barrios de La Colmena fueron teatro anoche de varios sucesos que pusieron en movimiento á sus pacíficos moradores.

De todo hubo: peligro de un choque, amago de incendio, mujeres en peligro de ser arrolladas, protestas de los pasajeros, y para colmo de males, el teléfono interrumpido.

Aquello era un campo de Agramante.

Relatemos todo lo ocurrido:

Según versión del garitero Marcelino Rosel, que presta sus servicios en la curva de la calle de Bravo, del eléctrico al Callao, hace siete días que carece de farol rojo para hacer las señales cuando hay peligro.

Este grave descuido de la empresa ha dado lugar á que, constantemente, durante los mencionados días, no transcurran cinco minutos sin que se corra el riesgo de un choque entre dos carros, lo que naturalmente es motivo de alarma entre los pasajeros.

Por tales circunstancias, anoche una señora estuvo en peligro de ser arrollada, salvándose de una muerte desastrosa, por la oportuna intervención del inspector de policía que con presteza pudo sacarla de la línea.

No habían transcurrido cinco minutos de éste suceso, cuando el carro número 5 que se dirigía al Callao y la góndola número 17, que venía de ese puerto, ambos repletos de pasajeros estuvieron á punto de chocar porque, careciendo el garitero del farol rojo no pudo hacerles las señal de peligro, de tal suerte que, ambos carros sólo se dieron cuenta de que iban á una segura catástrofe, cuando penetraban simultáneamente á la curva de Bravo, el uno por la avenida de La Colmena y el otro por la calle de Ibarola. Felizmente, la destreza de ambos motoristas que pudieron detener sus carros á tiempo, evitó que se tuviera que lamentar una desgracia.

Demás es decir, que la protesta de los pasajeros de ambos eléctricos fué general, censurando tan punible negligencia por parte de la empresa.

Minutos después de todo lo anteriormente narrado; esto es a las 7 y 30 de la noche, se dirigía al Callao el carro número 1, conduciendo gran número de familias y muchos marineros norteamericanos que volvían á sus respectivos buques surtos en el Callao, cuando al entrar á la curva de Bravo se le quemaron los plomos, impidiéndole continuar su marcha; otro carro que dos minutos después llegaba del vecino puerto, penetraba á la misma curva, estando á punto de chocar.

Se evitó el siniestro por los gritos que dieron los vecinos y los pasajeros de ambos y por la actitud del inspector Antonio Mata número 69, que pudo advertir el peligro.

Este nuevo accidente produjo una algarabía infernal, con motivo de las protestas generales del público y de los marinos norteamericanos que tenían prisa por llegar á sus respectivas naves.

Descompuesto el carro número 9 se quedó como dejamos dicho en la curva de Bravo, interrumpiéndose el tráfico de la línea al Callao.

Hasta ocho carros llenos todos de pasajeros, se juntaron en la avenida de La Colmena.

Para colmo de males, José María Alatrista, garitero de la esquina de la Salud y de la mencionada avenida, comunicaba que el teléfono directo para la estación principal se había interrumpido, de tal suerte que le era imposible avisar lo que ocurría.

El jefe de servicio mayor Cobarrubias se trasladó inmediatamente á caballo á la estación de San Juan de DIos para comunicar lo que ocurría, presentándose momentos después en automóvil el gerente de la empresa señor Godoy, que comenzó a dictar las providencias del caso para reparar la descompostura que había sufrido el número 1.

Hallábase en esta operación, cuando la campana de la bomba "Lima" sita en la plazuela de San Juan de Dios, comenzó á dar la señal de incendio, circulando inmediatamente la noticia de que el siniestro tenía lugar en la avenida de La Colmena.

No había transcurrido de esto muchos minutos cuando comenzaron á llegar á toda prisa las compañías de bomberos con sus repectivos materiales, lo que, como es de suponer, aumentó la confusión en el barrio.

Los pasajeros del eléctrico que deseaban llegar lo más pronto posible al lugar de su destino, daban muestran de impaciencia, golpeando con los pies el piso de los carros.

Para salvar esta situación, se dispuso de que el tráfico se hiciera por trasbordo en la avenida de La Colmena, lo que se llevó a cabo, comenzándo a circular los carros de regreso al Callao.

Era de ver las carreras y las luchas que los pasajeros tenían que librar para poder tomar nuevamente los carros del eléctrico.

Por fin después de gran labor, se pudo conseguir que el número 1 regresara a la estación de San Juan de Dios, á las ocho de la noche, restableciéndose el tráfico normal entre Lima y el Callao.

No sería justo hacer cargos á la empresa del eléctrico por la irregularidades que dejamos anotadas, desde que, como todos sabemos , está realizando ahora, con motivo de la presencia de la escuadra americana el el Callao, un servicio recargadísimo y completamente anormal; pero si esto es cierto y basta para disculpar cualquier deficiencia ó interrupción pasajera en el tráfico que pudiera haberse notado en estos días, encontramos muy grave la falta de señales en uno de los puntos más peligrosos de la línea, sobre todo hoy que se requieren mayores precauciones y cuidados que nunca, para evitar accidentes, por lo mismo que el movimiento ha crecido tanto desde que tenemos á los marinos yanquis en el Callao.


Los marinos norteamericanos en la Plaza de Armas. Fotografía del 24 de febrero de 1908.  Tomado del Boletín "The Evening Star"

 Febrero de 1908.  Asistieron a esta corrida de toros 5600 norteamericanos de la "flota blanca", sumados a los anfitriones limeños.  Tomado del Boletín "The Evening Star"

Tranvía en la Avenida La Colmena. Fotografía de la colección de Allen Morrison.


lunes, 3 de mayo de 2010

Tranvía se averió entre Miróquesada y Lampa (1908)

El 15 de octubre de 1908 en su edición de la tarde, el diario El Comercio publicó una nota sobre la  avería de un carro eléctrico de la línea C (Esquina de Camal - Calle Santa Rosa de las Monjas). El  hecho tuvo lugar en la actual esquina del Jr. Miróquesada y el Jr. Lampa.

La calle de la Rifa (3era cuadra del jirón Miroquesada) se llamó así porque existía en ese lugar un  establecimiento dedicado a las loterías o rifas. En esta misma calle, se ubicó la imprenta del diario El Comercio desde 1841 y luego se construyó en 1923 (4 de mayo) el edificio que conocemos actualmente, declarado Monumento Histórico.

En la calle de Nuñez vivió a finales del siglo XVII el Dr. Miguel Núñez,  catedrático de la Universidad Mayor de San Marcos, alcalde del crimen y Oidor de la Real Audiencia.


ACCIDENTES ELÉCTRICOS
 
Al pasar en la mañana de hoy por la esquina de la Rifa y Nuñez el carro eléctrico número 62 de la  línea de Santa Rosa al Camal, se le quemó la caja de resistencia inutilizándolo para continuar su  marcha.

Se mandó de la factoría otro carro, que remolcó hasta la empresa al carro averiado.

 Casa de Olavide en la Calle de Nuñez. Tomado del website "Lima de Ayer"

Imprenta de la Calle de la Rifa, llamada también "La Casa del Pino" donde funcionó el diario "El Comercio" desde 1841, tres años después de haberse fundado. Tomado del website del diario "El Comercio".

domingo, 25 de abril de 2010

Cosmopolita apaga incendio de tranvía en Plaza Bolivar (1908)

El 18 de mayo de 1908 el diario "La Prensa" publicó la noticia de un desperfecto de la caja de resistencia de un tranvía que produjo un incendio en el vehículo, causando la alarma del público en la Calle Trapitos, actual cuadra 2 de la avenida Abancay.

El carro no fue consumido por las llamas gracias a la oportuna intervención de un bombero de la Compañía Nacional de Bomberos Cosmopolita (fundada en 1877), cuyo cuartel estaba a pocos metros del incidente, en la Plaza de la Inquisición (Jr. Junín Nº 574). Esta compañía había mudado varias veces, hasta que el Presidente Andrés Avelino Cáceres en 1890 le cedió el local de la carceleta de la Inquisición. Dudo que hayan podido dormir bien los bomberos en ese lugar, quizás las almas de los que fueron condenados por la Iglesia contribuían a mantenerlos alertas...

En la nota no se publica el nombre del bombero que evitó que el carro quedara inutilizable y es que esta acción resulta pequeña y hasta anécdotica frente a los actos heroicos de los miembros de la Cosmopolita que llevaban buena cantidad de caídos en incendios, actos de servicio de ambulancia y en la defensa de Lima: en la Batalla de Miraflores y Batalla de San Juan frente a la invasión del ejército chileno en 1881.

Actualmente la compañía se denomina Compañía de Bomberos Voluntarios Cosmopolita N.º 11 y desde el año 2000 su cuartel se trasladó al distrito de San Borja. Los bomberos ya pueden descansar de los gritos de los aparecidos torturados por los inquisidores.


De otro lado, se menciona en la noticia que el bombero sacó un "gallo" del cuartel, refiriéndose a un vehículo de dos ruedas donde se tenía enrollada la manguera. (Ver fotografía).




Alharaca en el público

UN CARRO DEL ELECTRICO INCENDIADO

Cerca á la una del día de hoy hubo una gran alarma en la calle de Trapitos, á causa de haberse incendiado el carro  número 13 que venía de Chorrillos.

Desde momentos antes y cuando ya el carro se hallaba en la población comenzó a salir humo de la caja de resistencia.

Al llegar a la esquina de Trapitos y Plazuela de la Inquisición y hacer la parada reglamentaria, el fuego se comunicó al piso del tranvía y ya se veía salir las llamas, cuando un bombero de la Cosmopolita sacó un gallo del Cuartel y colocando la manga en un grifo próximo principió a lanzar agua, logrando que el fuego se consumiera.

El motorista Honorio Guarda y el conductor Jorge del Mar, trabajaron con gran presteza hasta que todo quedó concluído.

A la media hora del suceso el carro número 1 enganchó al 13 y lo trasladó á la factoría.

Entre los pasajeros no hubo novedad, pues estos que eran pocos se bajaron en el trayecto.


Calle Trapitos donde ocurrió el incidente. El árbol al lado izquierdo pertenece a la Plazuela de la Inquisición. Tomado del Website "Lima de Ayer"


Vehículo denominado "Gallo" que usó el bombero para apagar el fuego en el tranvía. La imagen fue tomada del libro "Historia del Cuerpo de Bomberos Voluntarios del Perú 1860 - 2000" publicado por el historiador y bombero profesional, Comandante Julio Coz Vargas,  en la página web http://www.bomberosperu.gob.pe/

miércoles, 21 de abril de 2010

Tranvía averiado en el Jirón Carabaya (1908)

El miércoles 11 de marzo de 1908 el diario "La Prensa" publicó una noticia sobre la avería de un tranvía en la primera cuadra del Jr. Carabaya, al costado del Palacio de Gobierno.

El carro eléctrico fue llevado a la Plazuela de Desamparados, lugar donde se ubicaba la Iglesia Nuestra Señora de los Desamparados.  Toda esta zona de la ciudad fue demolida para ampliar los jardines del Palacio de Gobierno en 1939. En compensación el gobierno entregó a los jesuitas un terreno en el distrito de Breña, edificando allí su nueva iglesia. 

Lo cierto es que muchas casas coloniales e imponentes iglesias fueron demolidas para dar paso a la "modernidad" que dañó la arquitectura colonial de la ciudad en su conjunto y afeó de tal forma esos lugares que ahora son un problema y los principales focos de contaminación del centro histórico.

TRANVIA AVERIADO

Cuando se hallaba en marcha por la calle de la Pescadería á las 3 y 30 p.m., el carro urbano número 1 de la línea A, tuvo un accidente eléctrico en su mecanismo, que, produciendo un estrépito lo inutilizó para continuar viajando.

El tranvía No. 22 de la misma línea que vino en seguida á ese lugar, lo remolcó al desvío de la Plazuela de Desamparados, de donde fué llevado poco después a la factoría para su reparación. 

 Plazuela de Desamparados. Se aprecian los rieles del tranvía y al fondo uno de los carros eléctricos. A la izquierda, la fachada de la antigua Iglesia de Desamparados que fue demolida,  construyéndose otra en el centro de Breña. Postal tomada del website Lima de Siempre, posteada por Miraflorino.

sábado, 20 de febrero de 2010

Primer accidente en Lima (1904)

El 17 de febrero de 1904 el tranvía eléctrico se inauguró en la ruta Lima-Chorrillos. El vehículo alcanzaba una velocidad máxima de 60 kilómetros por hora. A sólo tres días de inaugurado el servicio, el carro sufrió un desperfecto al soltarse el trolley que lo conectaba a la electricidad. El diario El Comercio del domingo 21 de febrero de 1904, narra como uno de los carros que cubría la ruta de noche se detuvo en la "Quebrada de Almendaris" (Armendáriz), camino a Barranco.

EL ACCIDENTE DE ANOCHE
EN EL TRANVIA ELECTRICO

CHOQUE ENTRE DOS CARROS

Algunos lesionados


Poco más o menos á las 10½ de la noche de ayer tuvo lugar el primer accidente del tranvía eléctrico de Lima á Chorrillos.

Felizmente, por esta vez, no hay que lamentar desgracias de consideración; pero de todas maneras, lo que ha ocurrido anoche debe ser para la novísima empresa enseñanza provechosa para lo porvenir, pues á haberse tomado, desde el día de la inauguración las medidas precautorias que esta clase de líneas exigen, el accidente no hubiera ocurrido. Se nos había dicho, en efecto, que á pequeños trechos en la vía existían teléfonos destinados á comunicar á todas las estaciones, cualquiera interrupción que tuviera lugar en él tráfico; y si la existencia de esos teléfonos fuera una realidad, el choque de anoche se hubiera evitado, noticiando á la oficina central de Miraflores lo acaecido al carro origen del accidente.

He aquí, según la relación de los pasajeros de ambos vehículos, lo que sucedió.

Veinte minutos antes de la hora ya indicada, partió de la estación de Lima el carro Nº 2 del eléctrico, ocupados todos sus asientos, y llevando, además, algunos pasajeros en sus plataformas.

Hizo el viaje hasta Miraflores sin novedad alguna, y se dirigía al Barranco, cuando poco antes de llegar al lugar conocido con el nombre de Quebrada de Almendaris, en el poste No. 289, escapóse el trolley por el cual toma el carro la electricidad del alambre conductor, deteniéndose, por consiguiente, y quedando a oscuras por completo.

Esto produjo, como es natural, cierto recelo entre los pasajeros, entre los que se encontraban no pocas señoritas, resolviendo, algunos, descender del carro para investigar lo que pasaba.

Ocupábanse el motorista y el conductor en adaptar el trolley, cuando los señores Tomas 2o. Lama, Guillermo Rey y uno de los hermanos Trou, dieron la voz de alarma indicando que á poca distancia venía, por la misma línea, otro carro del Eléctrico.

Era el Nº 6 que descendía rápidamente, por la curva más peligrosa y la gradiente más fuerte de toda la línea. El conductor del Nº 2, Jorge del Mar, se hallaba en el techo de su carro, en esos momentos, arreglando el desperfecto, y cuando notó el peligro, ya no tuvo tiempo para evitarlo.

El Nº 6 se acercaba á toda velocidad, pues como en el carro detenido no había luz alguna, no podía darse cuenta el que lo manejaba de la presencia de otro carro en la vía, que él creía libre. Por ventura, á las voces de los pasajeros del Nº 2, el motorista del Nº 6, cortó la corriente, é hizo uso del freno, pero ya sin poder impedir el choque.

Los pasajeros del carro detenido que en ese momento descendían de él, fueron lanzados á tierra violentamente, originando lo imprevisto del accidente, una escena de consternación y espanto indescriptible. Los vidrios de las ventanillas saltaron en pedazos, y los balcones de ambos carros, así como la parte interior del Nº 2 quedaron en gran parte destruídos.

Muchas de las personas echáronse a correr locamente por el camino, sin saber lo que se hacían, casi todos sin sombreros y algunos llamando á miembros de su familia.

Pasados los primeros momentos de confusión se dirigió uno de los empleados del tranvía á Miraflores, y dió parte de lo que ocurría. Se expidió de Lima otro carro, y en él embarcóse el señor Emilio Godoy, subgerente, ó algo por el estilo de la mencionada empresa.

En ese carro se trajo á parte de los pasajeros que sufrieron el accidente, pues otros, teniendo por demasiado dura la lección recibida, prefirieron recorrer un kilómetro ó poco más y venir á la capital por el tren inglés.

En el carro Nº 2 detenido en la línea, iban, entre otras las siguientes personas: Señores Puente y familia, Riofrío, Carlos Benavides, los hermanos Trou, Guillermo Rey y Lama, Sbarbaro, Pedro Cáceres Sarria y su hermano, Valladares é hijas, etc. En el que iba á Barranco, los señores Isaac Alzamora, Carlos López Aldana y familia, Segui y familia, White, etc. etc., aparte de pasajeros de segunda en ambos tranvías.

Han resultado con lesiones los señores: Sbarbaro, en la mano derecha de la que manaba abundante sangre; López Aldana en un brazo; Puente en el pié, una dislocación, la señorita Zoila Larrabure que presentaba en la mejilla una cortadura hecha por un trozo de vidrio. Está demás decir, por supuesto, que todos sin excepción han sufrido el golpe consiguiente á tan inesperado.

Al recibirse en Lima, como en Miraflores y Barranco, la noticia del accidente se agrupó en las estaciones una gran muchedumbre de curiosos que interrogaba, sin resultado alguno, á los discretísimos empleados del Eléctrico. Esta discreción producía efecto contraproducente, pues todo el mundo se inclinaba a dar al accidente de la quebrada de Almendaris, mayores proporciones que las que realmente ha tenido.

En la estación de Lima, la muchedumbre era mayor, y dió un verdadero asalto, en demanda de detalles á los pasajeros de los carros colisionados, y á los que era fácil conocer por lo empolvado de sus vestiduras, y porque algunos llevaban descubierta la cabeza, á causa de haber perdido el sombrero, en la confusión justificada que originara el choque.

En vista de este accidente, debe pues, la empresa, tomar las medidas mejores para impedir una repetición que pudiera, otra vez, ser fatal y no tan feliz, relativamente, como ésta.

No faltó aquí, como es de suponerse un incidente cómico: uno de los pasajeros de 2a. Neptalí Martínez, indignado por el choque y atribuyendo su realización á torpeza del motorista, arremetió contra éste, propinándole algunos sonoros cachetes que el atontado mecánico no acertó á contestar. Intervinieron los otros pasajeros, y la cosa no pasó á mayores.

 
Nota de Allen Morrison "Esta postal muestra un tranvía Stephenson en Miraflores, adquirida por el Ferrocarril Urbano". Postal de la collección Allen Morrison (http://www.tramz.com) del tranvía eléctrico.

La noticia